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Qué es una unidad del dolor en Palma de Mallorca
Un abordaje distinto para un problema distinto
El dolor agudo cumple una función: avisa de que algo va mal y desaparece cuando el tejido sana. El problema surge cuando se mantiene más allá de ese plazo y se convierte en un cuadro en sí mismo, con mecanismos propios que ya no dependen de la lesión inicial.
En esos casos, el abordaje habitual se queda corto. Tratar solo la zona que duele suele dar alivio temporal, porque el sistema nervioso ha modificado la forma en que procesa las señales y participan factores que van más allá del tejido: el descanso, el nivel de actividad, el estrés sostenido y el propio miedo al movimiento, que lleva a evitar gestos y a perder capacidad.
Una unidad del dolor plantea un trabajo integral. Se valora el cuadro completo, se identifican los factores que lo mantienen y se combina el tratamiento físico con educación sobre el propio dolor y un programa progresivo de exposición al movimiento, para recuperar función sin desencadenar crisis.
Beneficios de acudir a una unidad del dolor en Palma de Mallorca
Lo que cambia con este enfoque
El objetivo no siempre es eliminar el dolor por completo, y conviene decirlo con honestidad. Sí lo es recuperar capacidad y control sobre tu vida. Estos son los cuatro puntos principales.
Entender qué te está pasando
Comprender por qué el dolor persiste cuando ya no hay daño reduce la incertidumbre y es, en sí mismo, parte del tratamiento.
Recuperar actividad de forma progresiva
Se trabaja con una dosificación cuidadosa para ir ampliando lo que puedes hacer sin que cada avance acabe en una crisis.
Menos dependencia de la medicación
Al mejorar la función y la tolerancia al movimiento, muchos pacientes reducen su consumo de analgésicos, siempre bajo criterio médico.
Herramientas para el día a día
Aprendes a gestionar los picos, a organizar tu actividad y a no perder lo ganado cuando llega una mala semana.
Preguntas frecuentes sobre nuestra unidad del dolor en Palma de Mallorca
Resolvemos tus dudas
Casi todo el mundo llega con las mismas preguntas: si esto va a funcionar cuando nada más lo ha hecho, cuánto tiempo lleva y si sustituye al tratamiento médico. Aquí las resolvemos.
¿Cuándo se considera que un dolor es crónico?
Habitualmente cuando persiste más allá de tres meses o cuando se prolonga más de lo esperable según el tejido afectado. Ahora bien, el criterio temporal es orientativo: lo determinante es cómo se comporta el cuadro y qué factores lo mantienen.
He probado de todo y nada funciona, ¿qué cambia aquí?
Que el enfoque es distinto. En lugar de buscar una única causa en el tejido, se aborda el conjunto de factores que sostienen el dolor. Muchos pacientes llegan tras años de tratamientos aislados que aliviaban unos días, y la diferencia suele estar precisamente en trabajar todo a la vez.
¿Sustituye al tratamiento de mi médico?
En absoluto. Es un abordaje complementario que se coordina con tu médico o tu especialista. Cualquier decisión sobre medicación corresponde a ellos, y nosotros trabajamos sobre la función, el movimiento y la comprensión del cuadro.
¿Cuánto dura el proceso?
Es un trabajo de fondo, así que se mide en meses más que en semanas. Los avances suelen ser progresivos y no siempre lineales, con periodos mejores y peores. La constancia es lo que consolida el resultado.
¿Y si tengo días muy malos?
Forman parte del proceso y están previstos. Aprender a gestionarlos sin abandonar ni forzar en exceso es una de las partes centrales del tratamiento, y no una señal de que las cosas vayan mal.
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